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Antes de hablar en público, respira

Rajagopal hablando delante de 25,000 personas - Janadesh 2007, India

Si necesitas hablar en público, tanto si se trata de un discurso preparado, como si te tienes que enfrentar al reto de improvisar, me gustaría sugerirte un par de trucos para vencer a los nervios y empezar tu charla de una forma más fluida. Puede que seas una persona que no se incomoda en el momento de hablar delante de una audiencia, pero aunque tengas don de palabra no es lo mismo tomar un café con un amigo que mantener la calma, la lucidez y sostener un discurso enérgico frente a personas que quizás ni conozcas.

Estas dos sencillas técnicas proceden de la escritora y filósofa Elsa Punset.

  1. Para empezar respira profundamente hasta llenar la parte baja de los pulmones (o sea, la barriga). Retén el aliento unos segundos y exhala tan lentamente como puedas. Repite la respiración tres o cuatro veces.
    Este tipo de respiración es instintiva, es la misma respiración que utilizas de forma natural cuando estás sentado. Te ayudará a centrarte en ti mismo desviando la atención lejos del reto incipiente de hablar. Además es una técnica de relajación yóguica de la que hablaré más adelante (si no puedes frenar tu curiosidad, te anticipo que se trata del kumbhaka).
  2. Bebe un trago de agua justo antes de empezar.
    El acto de tragar un líquido provoca que tu cerebro entienda que estás en una situación de tranquilidad. Es decir, si tienes tiempo de beber agua entonces tu vida no está en peligro, así que como consecuencia el cerebro envía un mensaje de relax a todo el cuerpo. Esto hará que no te pongas rígido y ayudará a mantener un tono de voz firme y uniforme. Si no tienes un vaso de agua a mano, traga tu saliva; tiene un efecto parecido.

Utilizo estas pequeñas técnicas a menudo, en particular si tengo que hablar en público y no he preparado bien el argumento que voy a tratar. Me ayuda a recargar las pilas, a tener más energía y a ser más creíble.

Mirko

Webmaster y blogger. Empecé a interesarme por la tecnología ya de pequeño, cuando desmontaba todo lo que cruzaba mi camino. Una vez licenciado como ingeniero de software, me inicié en el tai chi chuan y en el kung-fu. Hasta que descubrí el yoga, lo cual supuso un cambio radical en mi vida. Alumno de la escuela de yoga de Danilo Hernández (Swami Digambarananda Saraswati) desde 2008, en 2014 he terminado el Máster en yoga Sadhana Síntesis.
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