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Miel, azúcar y limón para una piel suave

Tarro de miel

Si quieres estrenar una piel renovada, más suave y luminosa, tenemos una solución que requiere muy pocos minutos de preparación pero que da grandes resultados. Te proponemos esta mascarilla que se elabora con ingredientes para nada difíciles de encontrar, como la miel. ¡Seguro que ya los tienes en tu cocina! Puedes probar ahora mismo, necesitarás mezclarlos en una terrina según las proporciones indicadas.

  • Una parte de limón
  • Dos de azúcar
  • Tres de miel cristalizada (la que es sólida)

Una, dos y tres, ¿ves qué fácil? El secreto es usar miel cristalizada. Gracias a su característica pegajosidad, quita la suciedad creando grumos que se podrán eliminar fácilmente y es un componente fundamental para la nutrición de la piel. El azúcar actúa como exfoliante porque se funde gradualmente con el calor de la piel, por lo que no la daña. El limón es un desinfectante natural, es astringente y antimanchas.

Los diversos ingredientes se podrán dosificar según sea necesario entorno a las proporciones recomendadas. En el caso de necesitar una exfoliación más profunda, añadiremos más azúcar. Para una piel menos grasa, añadiremos más limón. Y si finalmente queremos hidratar y nutrir la piel más a fondo, pondremos más miel. Podemos preparar la mascarilla una vez a la semana, basta guardarla en un bote en la nevera (por ejemplo en el de la crema hidratante vacío).

Aplica la mascarilla en toda la cara y déjala reposar durante al menos un minuto. El tiempo de guardar el bote en la nevera y ya puedes retirarla con abundante agua tibia. A continuación tonificarás la piel con un tónico natural o hidrolato adecuado al tipo de piel (agua de rosas, de azahar…) y terminarás aplicando una buena crema hidratante.

En muy pocos días notarás unos cambios increíbles gracias a un producto que con un coste mínimo dará grandes beneficios a la piel. Además, con paciencia y teniendo la posibilidad, se puede utilizar la mascarilla varias horas seguidas tanto por la mañana como por la noche, siempre después de quitarse el maquillaje.

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