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Me apunto a yoga. Pero… ¿qué tipo de yoga?

Me apunto a yoga. Pero... ¿qué tipo de yoga?

Has decidido dar el paso y apuntarte a una academia de yoga. Me congratulo, tu decisión es sabia y te deseo que encuentres lo que yo he encontrado en esta disciplina. Quizás te estarás preguntando cuál es la mejor opción para adentrarse en este mundo. Puede que andes un poco perdido y que te cuestiones qué tipo de yoga “es el mejor yoga”. Pues la pregunta no es descabellada. Si vamos al centro comercial para buscar una televisión, queremos estar seguros de que por el precio que estamos dispuestos a pagar, recibiremos la mejor oferta con las mejores funcionalidades y calidad. Veamos algunas consideraciones para elegir con criterio.

  • Ante todo, te recomendaría no mirar al gasto, ya que las ofertas de enseñanza no serán muy distintas en términos de precio. Busca la calidad, lo primero. La mejor manera de encontrar calidad es siempre preguntando. Por el barrio, a tus amigos que ya practican, en los foros en Internet… En mi caso, no ha sido así. Era nuevo en el barrio, y una sencilla búsqueda en Google me hizo conocer una de las mejores escuelas del país. Tuve mucha suerte, pero quizás no tengas tanta suerte como yo. Empezar con un maestro mediocre y en una sede no debidamente equipada, quizás genere una idea equivocada de la práctica del yoga.
  • Maestro aparte, dos palabras sobre el lugar para la práctica. La academia ideal es silenciosa, alejada de la calle donde transitan vehículos y aireada. La luz no debería ser muy fuerte y la temperatura debería ser óptima a lo largo del año. El número de practicantes en la sala debe ser adecuado para asegurar que la distancia entre las esterillas sea suficiente para no mermar la ejecución de las posturas. La distancia del maestro no es excesiva, de esta forma será posible escuchar su voz sin esforzarse y entender cómo ejecutar las asanas de la forma correcta.
  • Cuidado con los gimnasios que a la oferta de spinning, zumba y fit step suman una clase de yoga. El gimnasio suele ser un entorno ruidoso y compaginar el yoga, que requiere un entorno tranquilo para desarrollar atención hacia el cuerpo, con un clase de ritmos latino en la sala de al lado, es complicado. Si buscamos estirar y tonificar, pues casi mejor gimnasia u otro curso. Pero a falta de otras opciones, mejor esto que nada. Al menos para empezar a conocer posturas y para ponerse en forma.
  • La duda más profunda llega a la hora de elegir “el mejor tipo” de yoga. En mi barrio hay varias academias y cada una con su letrero. “Kundalini yoga”, “Iyengar yoga”, “Hatha yoga”, “Yoga físico y mental” o “Bikram yoga”. ¿Cuál es la correcta? Me temo que no hay una respuesta unívoca a esta pregunta. Lo suyo sería entender cuál es el enfoque y propósito de cada escuela y empezar por la que se cree más correcta para nuestras aspiraciones. Lo ideal sería intentar conocerlas todas. Discurso aparte merece el maestro. Un maestro con muchos años de experiencia no es necesariamente “mejor” que un maestro principiante. La experiencia juega un papel fundamental, pero hay otras calidades que hacen de una clase de yoga una verdadera experiencia.

Ahora no queda más que probar. Elige una academia y no lo pienses dos veces. Solo la práctica y la constancia te darán información y te ayudarán a entender el yoga. Ha un cuento que resume este planteamiento de una forma muy visual.

Un grupo de ciegos van por la calle y se encuentran un elefante. Cada uno de ellos se pone delante del animal y comienza a tocar una de sus partes: uno toca una pata y dice: esto es una columna. Otro toca la barriga y dice: esto es una pared. Otro el rabo y dice: esto es un látigo. Otro la trompa y dice: esto es una serpiente. Otro el colmillo y dice: esto es una flecha.

Los ciegos somos nosotros en el acercamiento al yoga. El yoga no es hatha yoga, ni karma yoga y ni tampoco es raja yoga (meditación). No hay que quedarse en la pata del elefante, no se llegaría a conocer la totalidad de él. Hay que seguir explorando. Hay que conocer el yoga integral.

Mirko

Webmaster y blogger. Empecé a interesarme por la tecnología ya de pequeño, cuando desmontaba todo lo que cruzaba mi camino. Una vez licenciado como ingeniero de software, me inicié en el tai chi chuan y en el kung-fu. Hasta que descubrí el yoga, lo cual supuso un cambio radical en mi vida. Alumno de la escuela de yoga de Danilo Hernández (Swami Digambarananda Saraswati) desde 2008, en 2014 he terminado el Máster en yoga Sadhana Síntesis.
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