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El yoga es aburrido (y otros prejuicios)

Practicar yoga en la playa

En el imaginario colectivo, no es infrecuente que aquel que practica yoga sea visto como una persona alejada, un poco extraña. Lo normal sería, en la cultura popular, ir a un gimnasio para correr en la cinta y levantar pesas. O ir a correr al parque. O en bici. Correr, correr y correr. Si comento esto es porque en más de una ocasión mi interlocutor no salía de su asombro al descubrir que yo practicaba yoga (un poco por mi espalda necesitada, pero sobre todo por el inmenso deleite que me produce): “¿tú haces yoga? Me vacilas, anda, ¿en serio?”.

Hay varias razones, diría, por que el yoga según algunos no encaja en el estilo de vida occidental y los practicantes a veces son considerados un poco extravagantes. Pero la principal, resumiendo los comentarios que he tenido ocasión de escuchar a lo largo de los años, es que aburre.

  • “Si es que el yoga es muy lento”. A estas personas recomiendo ir a correr, sin falta
  • “Es solo para mujeres, ¿no?” Siendo hombre el comentarista, al que recomiendo rugby del duro: viene al caso
  • “Es que lo he probado y me aburría” Igual encendiendo la tele mejora
  • “Uy, después de algunas clases me dolía todo y lo he dejado” ¿Seguro que era yoga?
  • “A esa hora me viene mal” ¿A qué hora, en concreto?
  • “Ay sí, me debería apuntar” Hace 7 años que lo dices, igual mejor abandonas la idea
  • “OOOMMMMMMMM” Comentario recibido ocasionalmente al cual es necesario contestar “Shanti, Shanti, Shanti. Hari OMMMM”

El que opina que el yoga es aburrido, en mi humilde opinión, tiene todas sus razones. La idea que tengo es que no es la persona la que va hacia el yoga y estas disciplinas tradicionales. Cuando una persona está lista y alcanza la madurez necesaria, entonces será el yoga lo que se interpondrá en el camino de desarrollo de la persona. En otras palabras, el yoga no se busca. El yoga se encuentra. Y cuando la curiosidad es el sentimiento que prima sobre la desconfianza, el aburrimiento desvanece.

Si el yoga para muchos no es atractivo, no pasa nada. No hace falta justificar ni mucho menos. Como amante del yoga lo único que me gusta hacer es indicar que he logrado muchos beneficios para mi forma física, he solucionado mi lumbalgia y he aprendido a gestionar mi vida de una forma sencilla, sin ansiedades y estrés. Ojalá todo el mundo abandonara sus prejuicios para intentar practicar yoga, algo que puede cambiar literalmente la vida.

Mirko

Webmaster y blogger. Empecé a interesarme por la tecnología ya de pequeño, cuando desmontaba todo lo que cruzaba mi camino. Una vez licenciado como ingeniero de software, me inicié en el tai chi chuan y en el kung-fu. Hasta que descubrí el yoga, lo cual supuso un cambio radical en mi vida. Alumno de la escuela de yoga de Danilo Hernández (Swami Digambarananda Saraswati) desde 2008, en 2014 he terminado el Máster en yoga Sadhana Síntesis.
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