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La postura correcta para sentarse a meditar

La postura correcta para sentarse a meditar

Después de ganar un importante partido contra Dinamarca y a la espera de otro desafío en el partido contra Francia, el pivote  Julen Aginagalde tuiteó esta foto de la selección nacional de balonmano. En clave irónica, el texto del tuit decía “Gran victoria equipo, ahora concentrados para intentar ganar a Francia!”.

La foto es muy graciosa, ver a tantos jugadores improvisando una postura de meditación con el objetivo de alcanzar la concentración es toda una señal de que el yoga ha penetrado en la sociedad de una forma muy profunda. ¿Necesitas centrarte, controlar el flujo de tus pensamientos, evitar ansiedades y conocerte a ti mismo? Medita. Este mismo es el mensaje de estos expertos del balonmano.

Sin embargo, por deformación profesional, no he podido evitar notar una serie de errores en las posturas de la foto. Sin mala fe, ni gana de denigrar, que quede constancia. Perfectamente consciente del tono desenfadado y de alegría de la foto, he aprovechado la oportunidad para contar cómo debería ser la postura correcta para meditar (bueno, una de ellas al menos) pasando por los errores que hay que evitar. Y tú, ¿cuántos errores encuentras en la foto?

Errores típicos en una postura de meditación

A) Para lograr una buena postura de meditación es necesario que las rodillas estén en contacto con el suelo. Es fundamental que la base del cuerpo esté estable, para lograrlo el triángulo formado por los huesos isquiones y las rodillas debe estar anclado al suelo de la forma más natural y segura. Solo así se puede construir una buena base para que la espalda se levante recta y fuerte. Si por falta de flexibilidad las rodillas no llegasen al suelo, ¡ningún problema! En ese caso será suficiente clavar dos cojines o mantas dobladas entre rodillas y suelo, para que las rodillas apoyen en una superficie firme. Pero esta es solo una solución, también es posible cambiar postura, utilizar un asiento para meditar…

B) Las manos tienen que apoyarse firmemente y no pueden estar suspendidas en el aire. Como acabo de decir, una buena meditación necesita una postura estable. Si no quieres que el primer pensamiento durante una postura de meditación sea el cansancio de los brazos, busca la solución instintiva. Las manos van a la rodillas, o una encima de otra en el regazo. En una meditación debes conseguir que el cuerpo pase desapercibido (y las molestias que podrían generarse), para dejar espacio a la observación de otros acontecimientos.

C) Las plantas de los pies no están en contacto. La postura típica y más fácil es de piernas cruzadas. Es recomendable disfrutar de una sentada de meditación en Siddhasana o Padmasana, pero la postura común de piernas cruzadas vale en muchos casos.

Para meditar sentado, es necesario que el cuerpo esté anclado al suelo en una postura estable.
Para meditar sentado, es necesario que el cuerpo esté anclado al suelo en una postura estable. CC

D) La espalda tiene que estar bien recta, los hombros relajados y la pelvis en posición adecuada (recomiendo la lectura de este interesante recurso). Evidentemente, si la pelvis está en una posición extrema entre retroversión y anteversión la espalda estará caída hacia adelante o demasiado encorvada hacia atrás, respectivamente. Hay que bascular la pelvis, clavar los isquiones en el suelo para que la espalda esté cómodamente recta, sin más esfuerzos. Tener la espalda recta es consecuencia de una buena sentada.

E) La expresión de la cara está relajada (y por tanto los músculos faciales), la cervical estirada y el rostro mirando hacia adelante. Y sobre todo, la boca cerrada. Se respira por la nariz.

Sigue estas pequeñas recomendaciones y tu postura mejorará. Recuerda que el cuerpo no debe ser un obstáculo a la hora de meditar. El cuerpo debe desaparecer para dejar  espacio a otras experiencias.

Mirko

Webmaster y blogger. Empecé a interesarme por la tecnología ya de pequeño, cuando desmontaba todo lo que cruzaba mi camino. Una vez licenciado como ingeniero de software, me inicié en el tai chi chuan y en el kung-fu. Hasta que descubrí el yoga, lo cual supuso un cambio radical en mi vida. Alumno de la escuela de yoga de Danilo Hernández (Swami Digambarananda Saraswati) desde 2008, en 2014 he terminado el Máster en yoga Sadhana Síntesis.
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